Flora y Fauna Guerrero

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Flora y Fauna Guerrero

El Estado de Guerrero, se localiza en el centro sur de la República Mexicana, entre los paralelos 16° y 18° de latitud norte y 102° y 96° de longitud oeste. Su ubicación geográfica en el límite de las regiones neotropical y holártica, determina una gran complejidad geomorfológica y climática, además de topográfica, cuya altitud varía desde el nivel del mar hasta más de 3,550 msnm en el Cerro Teotepec. Algunas estimaciones señalan que, junto con Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Guerrero, ocupa los primeros sitios en cuanto a riqueza y diversidad biológica del país; en su territorio se registran diversos tipos de vegetación y ecosistemas de las zonas templadas, tropicales secas y costeras.

El Estado destaca en cuanto a su riqueza de especies de plantas vasculares, hongos, artrópodos y vertebrados. Si bien no se cuenta con estudios completos recientes, se estiman más de 6 mil especies de plantas vasculares y 900 de fauna de vertebrados, además de un alto grado de endemismos. En este aspecto, destaca el bosque tropical caducifolio en la Cuenca del Río Balsas, una de las más importantes corrientes fluviales del país para la generación de recursos hídricos, el cual cuenta con un considerable número de especies endémicas, y el Cañón del Zopilote, incluyendo a la zona del Parque Estatal Omiltemi, reconocido como uno de los siete “Centros mundiales de diversidad y endemismo de flora” existentes en México.

Posee cerca de 522 km de costa y un conjunto importante de lagunas costeras, superficies de manglar y otros ecosistemas subacuáticos, que son sistemas productivos donde se reproduce, cría y alimenta una gran cantidad de especies de pesca comercial, junto con extensiones importantes de playas arenosas que proporcionan un hábitat para la anidación de tortugas marinas, además de contar con un alto valor paisajístico.

Sin embargo, como en otras regiones del país, el desarrollo económico de Guerrero se ha basado sustancialmente en el aprovechamiento de sus recursos naturales, lo que ha propiciado procesos de deterioro ambiental que incluyen la fragmentación de ecosistemas, pérdida de hábitats de flora y fauna; un creciente proceso de deforestación que provoca una importante pérdida anual de 42 mil hectáreas de selvas y bosques en la entidad. Algunas cifras señalan que para 1995, el 61.5 por ciento de la superficie estatal carecía ya de cubierta vegetal natural, sosteniendo en su lugar áreas urbanas, zonas agrícolas y ganaderas, así como extensas áreas en franco proceso de degradación. El 50% de los suelos presenta algún grado de erosión -hídrica y eólica- y 30% se encuentra gravemente deteriorado y con marcados procesos erosivos.

Por otra parte, dada su ubicación geográfica, Guerrero está expuesto a la presencia de eventos naturales, entre los que destacan los de origen hidrometeorológico por sus severos impactos y elevados costos. La variabilidad climática ha existido siempre y tanto los ecosistemas como los seres vivos, incluida la especie humana, se han adaptado a ella. Sin embargo, la frecuencia y los efectos crecientes de estos eventos son coincidentes con la tendencia mundial observada del fenómeno de cambio climático, por lo que se espera que a mediano o largo plazos, los fenómenos hidrometeorológicos experimenten un incremento paulatino en intensidad y frecuencia, y de consecuencias más permanentes.

Asimismo, el aumento de las actividades productivas y asentamientos humanos, uso de tecnología inapropiada, relleno de humedales, introducción de especies exóticas, entre otras, han aumentado el impacto negativo, lo cual se refleja en una menor cobertura vegetal, fragmentación, contaminación de cuerpos de agua y disminución en la cantidad y calidad del agua, cuyas consecuencias a su vez, se revierten negativamente hacia la población, las actividades económicas, los recursos naturales y el medio ambiente, y se traduce en altos costos de reposición.

Actualmente, el Estado registra 11 áreas naturales protegidas con diferentes regímenes de protección ya sea a nivel federal o estatal, cuya superficie alcanza las 9,388.73 hectáreas, lo que equivale al 0.15 % de la superficie estatal y cuyos objetivos se han dirigido principalmente hacia la protección de las zonas urbanas, de captación de agua y terrenos forestales (Cuadro 1). En este sentido, el Estado de Guerrero, después del Distrito Federal, es el Estado con menor superficie de áreas naturales protegidas de competencia de la Federación, y hasta 2009, no contaba con áreas naturales protegidas estatales.

El Jaguar

El Jaguar
El Jaguar

El jaguar es el felino de mayor tamaño en América y el tercero en el mundo (después del león y el tigre), el color de la piel varía de amarillo pálido a café rojizo y cambia a blanco en el pecho y en la parte interna de las extremidades. En todo el cuerpo tiene manchas negras, que en los costados cambian en rosetas, dentro de estas puede haber una o más manchas pequeñas.

Las medidas corporales del jaguar cambian con respecto a la variación geográfica, en Mesoamérica son más pequeños que en Sudamérica.

Tradicionalmente se reconocían ocho subespecies, desde el sur de Estados Unidos hasta el sur de Argentina; sin embargo, con base en una revisión extensa de variables craneales, concluyó que no hay diferencias significativas suficientes para considerar ocho subespecies.

Alimentación: El jaguar es un depredador oportunista que aprovecha las distintas presas disponibles y vulnerables en cada lugar particular. Se alimenta principalmente de pecarís, venados, monos, tapires, mapaches, tejones, armadillos, conejos y otros pequeños mamíferos, aves, peces, aún de cocodrilos, lagartijas, serpientes, tortugas y sus huevos e incluso de carroña.

Reproducción: La época de apareamiento del jaguar varía geográficamente, se han reportado crías en Sudamérica en los meses de junio, agosto, noviembre y diciembre; sin embargo, en áreas con marcada estacionalidad, las crías nacen frecuentemente en la época en que el alimento es abundante. En diversas partes del sur (incluido Guerrero) y sureste de México los campesinos señalan los meses de diciembre y enero como la época de apareamiento del “jaguar”.

Comportamiento: Es casi exclusivamente nocturno. Son solitarios y territoriales, encontrándose más frecuentemente en las selvas que bordean los grandes ríos o manglares, las hembras adultas tienen ámbitos hogareños cuya extensión es una tercera parte de la de los machos. Habita en bosques tropicales densos, bosques lluviosos y espinosos, bosques de montaña, de pino-encino, tropicales perennifolios, caducifolios y subcaducifolios, así como zonas pantanosas y manglares. Desde el nivel del mar hasta los 1,000 msnm.

Distribución: El área de distribución histórica del jaguar abarcaba desde el suroeste de Estados Unidos hasta el sur de Argentina, pero debido a la destrucción de su hábitat y la cacería provocada por la demanda de su hermosa piel, en la actualidad sólo se encuentra en el 33% de su distribución original. En México esta especie se localiza desde el sureste hasta el Río Bravo en el Golfo y en la Sierra Madre Occidental en la costa del Pacífico, hasta los límites con Belice y Guatemala.

Los jaguares son un elemento importante en los ecosistemas, ya que son especies clave, bandera y paraguas.

Amenazas: Las principales amenazas que causan la mortalidad del jaguar son: la destrucción y fragmentación del hábitat y la cacería ilegal para la venta de productos y subproductos de la especie.

El concepto de territorialidad de la especie implicaría que los ganaderos realicen prácticas como el encierro de chivas y vacas con lo cual, se evitaría daños al ecosistema por efecto del pastoreo, o bien, que dejen de invadir territorio jaguar.

Flor de Noche Buena

Flor de Noche Buena
Flor de Noche Buena

La ciencia botánica la ha llamado Euphorbia pulcherrima. Flor guerrerense, símbolo de Navidad en todo el mundo. Bella flor que Guerrero obsequió al orbe. Los antiguos indígenas la denominaron cuetlaxóchil: “flor que se marchita”, dando a entender que era perecedera, como la virtud humana. Se dice que es hiemal, porque florece en su máximo esplendor en invierno.

Originaria de Cuetlaxochitlán, lugar cercano a Taxco (según el historiador Heriberto García Rivas), donde, en un principio, los evangelizadores franciscanos llegados de España adornaron con ella el santo pesebre, para celebrar la Navidad y el año nuevo. Las hermosas y grandes flores rojas comenzaron a engalanar los “nacimientos”, coincidiendo con las creencias de los lugareños, en quienes la flor era símbolo de pureza. Otra versión de su origen es atribuible a un poblado llamado antiguamente Cuetlajúchil de la actual región norte. Hay probabilidad de que su nombre original fuera Cuetlaxochitlán, de cuetlaxtli, cuero o piel curtida, xóchilt, flor y, tlan lugar (abundante en cuetlaxóchitl o flores de nochebuena), de donde se derivó a Cuetlajúchil. Sin embargo, ese lugar fue rebautizado con el nombre de Paso Morelos, porque fue justo allí por donde pasó prisionero el sacerdote insurgente José María Morelos y Pavón rumbo al paredón.

En la época precortesiana, los aztecas la llevaron al valle de México donde se cultivó con esmero en los jardines de Nezahualcóyotl y de Moctezuma. La planta se aclimató en tierra fría, ya que en principio era de tierras cálidas.

El embajador de EU en México, Joel Robert Poinsett, en 1823, conoció esta hermosa flor agradándole sobremanera, la que hizo llegar a su país. Después fue enviada a otros lugares, y la cobertura se amplió, conociéndose y convirtiéndose en el símbolo de Navidad en el mundo.

Puede encontrarse, silvestre, en los bosques caducifolios y en algunos encinales de la vertiente del Pacífico, en los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca. La planta es un arbusto de hasta 6 m de alto, con líquido lechoso en el tallo; hojas oblongas, con algunos lóbulos cortos; flores apetaladas, con grandes nectarios; un estambre y ovario estipitado y saliente. Las inflorescencias están rodeadas de brácteas rojas que constituyen la parte llamativa. Hay de color amarillo–rosa y blanco, aún cuando es más codiciada la roja.

Muchos de los conocimientos que se tiene del México antiguo se deben a los soldados que intervinieron en la conquista y dominaron las tierras americanas, pero la mayoría de ellos llegaron hasta nuestros días gracias a las crónicas de los primeros sacerdotes y hombres de ciencia que vinieron a cristianizar y a estudiar, con ojos no militares, la tierra, las cosas y los hombres llamados del “Nuevo Mundo”, quienes reunieron un cúmulo de conocimientos indígenas al interrogar a los nativos y escribir su investigación en obras que dejaron a la posterioridad. Ejemplo de esos primeros etnólogos y etnobiólogos empíricos del Siglo XVI son fray Bernardino de Sahagún y el doctor Francisco Hernández, entre otros.

Poco después de la conquista militar, la corte española determinó enviar a Francisco Hernández a investigar la historia natural de la Nueva España: flora, fauna y minerales de las tierras recién descubiertas. Era médico de cámara de Felipe II, quien lo nombró protomédico general de todas las Indias Occidentales, islas y tierra firme, del mar y el océano. Hernández, en la Historia natural de la Nueva España, se refiere a la que ahora denominamos “flor de nochebuena”: “árbol mediano con hojas de tres puntas sinuosas por uno y otro lado, y flores rojas muy grandes, sumamente parecidas, exceptuando el color, a las hojas mismas del árbol. Nace en cualesquiera regiones, sean frías o ardientes, y adorna alegres y hermosos los huertos y patios de los indios”.

Los antiguos mexicanos llamaban a esta flor cuetlaxóchitl, que según la traducción que hizo en el Siglo XVI el doctor Francisco Hernández, significa flor de cuero. A mediados del Siglo XX, el botánico Faustino Miranda y sus colaboradores consideraron que, en este párrafo, Hernández se refiere sin duda a la famosa flor de nochebuena.

El etnobiólogo Rafael Martín del Campo consideraba que el nombre provenía de las raíces cuetlaxtli, cuero o piel curtida, y xóchitl, flor, es decir “flor de cuero o piel”, debido a la consistencia fuerte y áspera de los supuestos pétalos encarnados de esta flor, que en realidad son brácteas, es decir, hojas modificadas y dispuestas alrededor de la verdadera flor que es muy pequeña y amarilla.

La hermosa flor tiene por lo menos 15 nombres populares o vernáculos en México, entre los que sobresalen: Aijoyó (lengua zoque, Chiapas), Bandera (Durango), Bebeta (Veracruz), Catalina o flor de Santa Catalina (Oaxaca), Catarina (Jalisco), Gule–tiini (lengua zapoteca, Oaxaca), Lipa–que–pojua (lengua chontal, Oaxaca), Pastshtln (lengua totonaca de El Tajín, Veracruz), Uanipeni (Michoacán) y hasta un neologismo híbrido entre español y mexicano: poscuaxüchitl o pascuaxóchitl, en el dialecto mexicano de Tetelcingo, Morelos. En Centroamérica, se le conoce como “pastora” o “pastores”, y, como “pascuas”, en Filipinas. Por cierto que el nombre de “flor de pascua” se debe a que se le puede llamar Pascua a cualquiera de las fiestas de Navidad, de la Epifanía y de Pentecostés.

Poinsettia, es el nombre en inglés, aludiendo al norteamericano Joel Robert Poinsett, quien la llevó al extranjero (EU), siendo éste el inicio de la difusión mundial de la flor. Hoy en el estado de California se cultiva y comercializa con éxito, latinizada como Euphorbia pulcherrima y, por último, angligizada como poinsettia.

La flor de nochebuena es de la familia de las Euphorbiaceas, que comprende alrededor de unas siete mil especies distribuidas por casi toda la tierra, pero que son más abundantes en regiones cálidas. Destacan entre los miembros de esta familia la hevea brasiliensis, la hevea guyanensis, de la cuenca del Amazonas, de las que se obtiene látex para producir los mejores tipos de impermeables naturales. Una de las euforbias americanas que tiene importancia comercial es la mandioca (Manihot Utilissima), de cuyas raíces se obtiene la sabrosa fécula que conocemos como tapioca. Otra euforbiácea muy conocida y no de muy grato recuerdo para algunos es el Ricinus communis, planta originaria de África y ahora distribuida por todos los países tropicales. De las semillas de esta planta se extrae el conocido aceite purgante que bien le ha valido su otro nombre común: higuera infernal.

En México, a la familia botánica de las Euphorbiaceae pertenecen también el chichicastle o chichicastli, la chaya, la mala mujer y la ortiga o tlazal (Cnidoscolus multilobus), planta con peligrosos pelos urticantes de la que, sin embargo, se han obtenido especies comestibles. La planta llamada “Sangre de Draco” (Croton draco) tiene algunos supuestos usos medicinales. También existe la candelilla (Euphorbia antisyphilitica), de la que se extrae cera, y la “hierba de flecha” (sapium biloculare), cuyo jugo es muy venenoso y era usado por los indígenas para cazar animales. Resulta también interesante que los frutos parasitados por larvas de esta “hierba de la flecha” puedan volverse “frijoles saltarines”.

Desde el Siglo XVI se ha sostenido que la flor de Navidad o de nochebuena tiene propiedades medicinales, pero sería impropio y temerario recomendarla como inocua y terapéutica. La bióloga Irene Rivera Morales afirma que “la planta entera contiene un jugo lechoso que es utilizado como cáustico, según refieren algunas personas, pues las hojas en forma de cataplasma son usadas actualmente en varios lugares para curar la erisipela y enfermedades cutáneas, y las brácteas las toman las mujeres que crían para aumentar la secreción de leche, de la misma manera que en forma de colirio sirve para curar las enfermedades de los párpados.”

La Abeja

Insecto que puede ser silvestre o doméstico; en el campo vive en huecos de árboles, grietas o respaldos de riscos, y en instalaciones propias que el hombre construye con ese fin.

La Abeja
La Abeja

Corresponde al orden Himenóptera, familia Ápodos, género Apis, especie Mellifica. Morfología externa: mide 15 mm, aproximadamente; color: varía de amarillo con franjas negras a casi oscuro todo el cuerpo, con vellosidades; en la cabeza se encuentran los ojos: tres simples estemmas colocados en la frente y dos compuestos con miles de facetas, cuyos cristalinos de forma hexagonal convergen en ramificaciones del nervio óptico;son de gran tamaño.

Además, cuenta con dos antenas donde se encuentra el órgano del olfato que le sirve para localizar las fuentes de alimento; la boca (formada por el labio superior, las dos mandíbulas y los maxilares), en conjunto con sus palpos alargados, forma un pequeño canal que abraza al labio inferior para construir el aparato de succión o trompa, muy útil a la hora de llevar el néctar. Además, cuenta con una lengua provista de diminutos pelitos que semejan un pequeño pincel, empleada para lamer las sustancias dulces.

El tórax está formado por el prototórax, mesotórax y metatórax; en él se encuentran las alas mayores y las menores, cuya nervadura sirve para determinar las distintas razas; asimismo, por ser tan delgadas le permiten vuelos prolongados que pueden recorrer hasta 12 kilómetros.

Los tres pares de patas desempeñan funciones importantes: los pares anteriores cuentan con una especie de cepillos que, junto con las mandíbulas y los pelos del cuerpo, se encargan de recoger el polen; éste es trasladado a los miembros posteriores los cuales, con sus uñas, forman una especie de cesto donde transportan dicho producto alimenticio hasta su colmena; esta función la realizan las obreras. El abdomen está formado por seis anillos o segmentos retráctiles en las hembras (en los machos son siete), además del aguijón (también sólo en las hembras) que opera como arma defensivo–ofensiva.

Por su importancia, únicamente se describen en forma sintetizada dos aparatos de la abeja: a) digestivo. Este sistema es doblemente importante ya que cumple la función de la digestión de los alimentos y origina la producción de miel, jalea real y cera; y, b) glandular, ubicado en la cabeza y tórax, formado por tres grupos de glándulas (las abejas jóvenes sólo poseen una): las salivales, que sirven para la secreción del lubricante de los alimentos que serán ingeridos, para moldear la cera, lavar, peinar y asear a la reina, y en los procesos químicos de la elaboración de la miel; las odoríferas y las ceríferas, encargadas de segregar la cera a través de los anillos anteriores del vientre, y las veneníferas, ubicadas en el extremo del abdomen, las que desahogan por medio del aguijón.

El lugar donde habitan las abejas se denomina colmena y ésta, a su vez, se constituye con tres tipos: reina, obreras y zánganos; cada quien cumple funciones distintas: la reina genera la prole, las obreras desempeñan todo tipo de labores en la colmena y los zánganos fecundan a la reina.

Son muchos los beneficios que aportan las abejas: miel, jalea real, cera y propóleo, entre otros; además de que algunas personas utilizan el piquete de abeja para curar las reumas.

Encino

Encino
Encino

Quercus sp. Son árboles de 15 a 40 m o arbustos, monoicos; ramillas generalmente surcadas y pubescentes (al menos cuando jóvenes); yemas escamosas, axilares o hacia los extremos de las ramillas; estípulas subuladas o liguladas asociadas con las yemas, caducas o algunas veces persistentes; hojas persistentes o deciduas, pecioladas, simples, de margen entero, crenado o profundamente dentado y con o sin mucrones, espinas o aristas.

Inflorescencia masculina: un amento; flores masculinas apétalas, pequeñas (uno a dos mm de largo), arregladas en amentos colgantes y alargados, perianto campanulado nomófilo, fusionado con cinco a ocho lóbulos, con cuatro a 12 estambres libres, filamentos largos y delgados, anteras cortas, biloculares, ovoide-alargadas, con dehiscencia longitudinal.

Inflorescencia femenina: un amento reducido con raquis leñosos y duro, con una o varias flores, perianto generalmente formado por seis secciones fusionadas en diferentes proporciones, ovario ínfero, trilocular o tricarpelar, cada lóculo con dos óvulos anátropos de placentación parietal y tres estilos libres, estigma en igual número, dilatado hacia el ápice.

Fruto: una nuez contenida en una copa o invólucro formado por escamas que le envuelven parcial o totalmente; nuez o bellota unilocular con una semilla procedente de un óvulo, los restantes son abortivos adheridos a la envoltura de la semilla. Número cromosómico básico: x=12.

Este género está constituido principalmente por los encinos y robles; es el más rico en especies de la familia Fagáceae. En el estado de Guerrero constituyen el grupo botánico de mayor aprovechamiento potencial e importancia para la producción y la conservación de servicios ambientales, debido, entre otros factores, a la gran diversidad que poseen, a las numerosas formas de utilización y la amplia superficie que ocupan.

Del género Quercus se obtienen diversos productos maderables para construcción de casas, elaboración de carbón, mangos de herramientas, postes para cerca, leña, muebles, manufactura de chapa, celulosa para papel, artesanías, barriles de encino para añejamiento de vinos, duela y parquet; sus raíces se utilizan en medicina y sus frutos para alimentación; de la corteza se extraen curtientes naturales y los bosques constituyen un recurso escénico o de recreación.

El número de especies varían entre 300 y 600, y el intervalo altitudinal en el que se desarrollan varía entre 170 y 3000 msnm, de las cuales se agrupan en las secciones botánicasQuercus y Lobatae que comprenden, respectivamente, a los encinos blancos y a los encinos rojos, grupos con características distintivas particulares; por ejemplo, las barricas destinadas al añejamiento de vinos finos deben ser elaboradas a partir de madera de encinos blancos, no de encinos rojos cuyas propiedades químicas pueden alterar negativamente la calidad del vino.

Para el estado se han reportado 28 especies del género Quercus, de las cuales 13 pertenecen a la sección botánica Quercus y 15 a la sección Lobatae, listados a continuación:

  1. Quercus acutifolia Née
  2. candicans Née
  3. castanea Née
  4. conspersa Bentham
  5. corrugata Hook
  6. crassifolia Humboldt etBonpland
  7. crispifolia Trelease
  8. elliptica Née
  9. glaucescens Humboldt etBonpland
  10. glaucoides Martens et Galeotti
  11. insignis Martens et Galeotti
  12. laurina Humboldt et Bonpland
  13. liebmanii Oersted
  14. magnoliaefolia Née Q. martinezii C.H. Muller
  15. obtusata Humboldt et Bonpland
  16. peduncularis Née
  17. planipocula Trelease
  18. resinosa Liebmann
  19. rubramenta Trelease
  20. rugosa Née
  21. salicifolia Née
  22. sartorii Liebmann
  23. scytophylla Liebmann
  24. splendens Née
  25. subspathulata Trelease
  26. urbani Trelease
  27. uxoris McVaugh

Los municipios en los que se han encontrado encinos son 42 (52% de la totalidad del estado). Los que presentan menor cantidad de especies son los que se localizan hacia los límites con el estado de Michoacán, los cuales corresponden además a la depresión del Balsas donde los encinos son escasos o no existen. Las colectas son pocas en el sureste y nulas en los municipios que colindan en la zona costera con el estado de Oaxaca.

Los municipios que presentan mayor número de especies son: Chilpancingo de los Bravo, Leonardo Bravo y Heliodoro Castillo, localizados en la parte central del estado; esta distribución de las especies está restringida por distintos factores entre los cuales cabe mencionar que en determinados casos todavía es necesario hacer trabajos de clasificación profundos, así como la difícil accesibilidad a ciertos sitios elevados de la Sierra Madre del Sur impide precisar el número exacto de especies de este género para el estado. Otros nombres utilizados son: ahoatl, roble, aguatle, ahuatl, ahuatle, huilocualoni, encino roble, encino pipitillo, encino teposcohite, encino rey, encino tapahuite, encino prieto, encino ahualpitzáhual, ahuacocoztli y cucharillo.

Venado Cola Blanca

Venado Cola Blanca
Venado Cola Blanca

Odocoileus virginianus. También se le llama venado saltón. Mamífero que pertenece al orden de los Artiodáctilos y a la familia de los Cérvidos.

Es uno de los animales más hermosos que existen en la naturaleza; es esbelto, altivo y de preciosa cornamenta ramificada que adorna a los machos y los diferencia de las hembras; es café grisáceo en el invierno, para cambiar a rojizo en el verano; de vientre blanco, remata en una cola alba, que, al correr o hallarse en estado de alerta, levanta para mostrar su nívea pelambre.

Los ejemplares adultos miden longitudinalmente de 1 a 1.30 m y pesan de 35 a 60 kg; las hembras son de menor tamaño. Una característica muy peculiar de este animal son las glándulas que tiene entre las pezuñas, que le sirven para excretar una sustancia con cierto olor cuando se asusta, que es detectada por los demás venados, y hace que se pongan de inmediato en alerta o huyan del lugar.

En Guerrero, se le encontraba en casi todo el territorio, desde los lugares semiáridos cubiertos por matorrales, hasta los de clima templado o frío; sin embargo, este animal ha sufrido tan acentuada depredación que se encuentra al borde de la extinción. Sólo su capacidad de reproducción ha evitado, a la fecha, este lamentable suceso.

En donde todavía existe, habita en los lugares cercanos al hombre, con la finalidad de protegerse contra sus depredadores naturales como el puma y otros felinos; incluso, llega a convivir con los animales domésticos por el mismo motivo.

Es un animal herbívoro; por lo general, su alimentación está constituida por hierba tierna, retoños de árboles y arbustos, al igual que las flores de éstos, como las del casahuate (Ipomoea arborescens), clavellina o nonuca (Pseudobombax ellipticum), hojas y frutos de huje (hushe o ramón) (Brosimun alicastrun), retoños, flores y vainas de huizache y mezquite (Acacia pennatula y Prosopia laevigata, respectivamente), así como bejucos silvestres. No menosprecia las plantas sembradas por el hombre, como el frijol judío y la comba (tipos de frijol que se siembran en combinación con el maíz, en Tierra Caliente).

Estos animales viven separados; sólo en época de celo se juntan con las hembras para efectuar el apareamiento, proceso que sucede una vez al año, en los meses de enero y febrero.

La gestación dura de 205 a 212 días; las crías nacen en número de 1 a 2, en los meses de julio y agosto; son de color café rojizo, con manchas blancas que poco a poco pierden en el transcurso de los primeros 10 a 12 meses de edad.

Los cervatillos permanecen al lado de la madre mientras maduran sexualmente; enseguida, los machos se separan, aunque las hembras pueden continuar, en algunos casos, por más tiempo con ella. Su longevidad es de 15 a 20 años.

El venado cola blanca, al igual que otros de la misma especie, es objeto de intensa cacería, ya que de él se aprovecha casi todo; la carne es muy apreciada y se come en diferentes guisos o simplemente asada. Además, es uno de los trofeos más codiciados por los cazadores. La piel se usa para confeccionar prendas de vestir o en la charrería; en la región Tierra Caliente, se somete a un proceso de curtiduría para hacer gamuza, y de ésta se obtienen las famosas cueras que usan los jinetes cuando persiguen o arrean ganado entre espineras y huizachales; los huesos de las patas sirven para hacer mangos de chicotes.

Los cazadores emplean varias técnicas: el venado es de hábitos sedentarios y pocas veces cambia de lugar donde reposa; por ello, cuando se le localiza en algún sitio donde habita, aunque se le espante, tarde o temprano regresa al mismo lugar, de ahí que el cazador lo aceche hasta lograrlo. También se le espera en las veredas por donde regularmente transita. Con “arreadas”, el cazador que conoce por dónde pasa el venado, al ser ahuyentado, lo aguarda en los pasaderos mientras otra persona lo persigue.

En la noche, cuando el venado sale a comer, se le localiza con lámpara, siendo fácil acercársele debido a que se deslumbra con la luz. Una de las prácticas más crueles es utilizar el instrumento llamado gamitadera, el cual se fabrica con un tronco de carrizo cubierto en uno de sus extremos por una membrana, que puede obtenerse de una cebolla o del ala de un murciélago; el instrumento se lleva a la boca y, al soplársele, reproduce el gemido de una cría, que al ser escuchado por el animal –sobre todo cuando es hembra parida– se acerca en su auxilio, momento que aprovecha el cazador para dispararle; con frecuencia se dejan pequeños venados huérfanos, que por lo regular mueren por falta de alimento o son presa de los depredadores.