Los mitos acerca del origen del pueblo de Zitlala

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ANTECEDENTES HISTÓRICOS. LOS ORÍGENES.

Zitlala

Los mitos acerca del origen del pueblo de Zitlala, reiteradamente hacen referencia a una peregrinación, cuyas reminiscencias se pierden en la memoria colectiva del mismo pueblo.

La historia de los antiguos nahuas también tiene como punto de partida esta peregrinación, en la que migraron hacia estos territorios en diferentes oleadas desde el Altiplano Central hasta la Sierra Madre del Sur.

Entre las más antiguas y significativas migraciones se encuentra la de los Cohuixca o Coixca, que asumían su origen en una de las tribus chichimecas que salieron de Aztlán en el siglo XII para más tarde fundar Tenochtitlán, este grupo formó
parte de la gran peregrinación azteca y, según la crónica, se separaron en un lugar llamado Malinalco (en el actual estado
de Morelos). Los Cohuixca, al apartarse, siguieron la ruta de Amacuzac y Zitlala ubicado en la Montaña Baja, en el año 1260 d.C. , y establecieron el señorío de Coixcatlalpan.

Estos nahuas eran nómadas cuando llegaron; vivían de la recolección y la caza; fue en su periodo de asentamiento
cuando adoptaron la agricultura.
El tercer periodo de migración trascendental tuvo lugar durante la conquista mexica, que dio inicio en el siglo
XV (1430 a 1502). Los mexicas (también llamados aztecas) lograron someter a la población que habitaba los territorios del actual estado de Guerrero, convirtiéndola en provincias tributarias, que llegaron incluso a las Costas Grande y Chica.

Los aztecas, por su carácter eminentemente guerrero, pronto dominaron a las tribus que los precedieron. En el siglo XVI se podía diferenciar perfectamente a los Nahuas Cohuixcas de los Nahuas Mexicanos.

Se cuentan con documentos pictográficos del siglo XVI resguardados por las autoridades tradicionales, en los que se documentan las historias locales, algunos de ellos referentes a las migraciones.

Los primeros españoles llegaron a estas tierras en el año 1534. Los diferentes grados de organización política, económica y social del pueblo aquí asentados durante el dominio de la Triple Alianza hicieron posible la integración de los nahuas en cabeceras que detentaban el poder, esta estructura de los nahuas en torno a una cabecera permaneció durante la Colonia.

Los conquistadores españoles reorganizaron a los indígenas en repúblicas de indios, dentro de los cuales congregaron a toda la población indígena, sin que se mezclara con españoles, mestizos o negros.

Los colonizadores se adueñaron de la estructura de los pueblos prehispánicos y su régimen tributario e incorporaron un nuevo sistema jerárquico integrado por gobernadores, alcaldes, regidores, escribanos y mayordomos (o sistema de cargos).

La cabecera de la república funcionaba como centro de tributos y gobierno local, además de ser el eje de la evangelización de los frailes agustinos, en el caso de Zitlala, y de los religiosos franciscanos, en el norte del estado. Los agustinos que predicaban en Zitlala lo hacían en mexicano, es decir, en náhuatl.

Los gobiernos indígenas gozaban de cierta Autonomía dentro de estos territorios, con autoridades propias elegidas anualmente por ellos mismos.

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La actual estructura de autoridad de la población indígena es en parte herencia colonial; sin embargo, en las estructuras político-religiosas se reconoce una cosmovisión que mantiene las premisas culturales e históricas vinculadas a una antigua raíz mesoamericana, lo que, como paradoja, les permitió sobrevivir a los embates del liberalismo del siglo XIX. “El modelo liberal del Estado no podía negociar con cuerpos y comunidades; el sustento filosófico fue que sólo el individuo tenía derechos por naturaleza; de aquí surgió el fuerte conflicto con los pueblos indios”, contradicción histórica entre dos sistemas paralelos que subsiste hasta nuestros días.

Fotos: rescatados por Yesenia TA.

Fuente: https://www.facebook.com/tonalmeyotlan/