Orden religiosa de los Agustinos

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Agustinos

Orden religiosa de origen español fundada en el Siglo XVI. Llegaron a la Nueva España en dos viajes: el primero en 1533 y el segundo en 1536. El grupo de avanzada que desembarcó en la Nueva España lo integraron siete misioneros, que se asentaron en las plazas dejadas por miembros de otras órdenes instaladas con anterioridad en los estados de Guerrero y Michoacán; en el norte ocuparon la zona otomí, comprendida entre Hidalgo y Puebla, de donde iniciaron su expansión territorial.

En diversos lugares construyeron templos, conventos y capillas. Muchos de ellos perduran, como los de Chilapa, Tlapa, Ocuituco, Pungarabato (hoy Ciudad Altamirano), San Miguel Totolapan, Coyuca de Catalán, Zirándaro, Atoyac de Álvarez, Yecapixtla, Zacualpan, Tiripetío, Yuririapúndaro, Cuitzeo, Salamanca, Ocuila, Malinalco, Epazoyucan, Ixmiquilpan, Molango, Huauchinango, etc.
Fray Payo Enríquez de Rivera

En el Siglo XVII se dividieron en dos provincias que existen en la actualidad: la del Santo Nombre de Jesús y la de San Nicolás Tolentino, ubicadas en los hoy estados de México y Michoacán, respectivamente. Desplegaron su mayor influencia en el Siglo XVII cuando contaban con más de 650 frailes y decenas de recintos religiosos, que disminuyeron por sus problemas internos y los efectos del movimiento de Reforma del Siglo XIX.

Fundaron colegios y hospitales; dominaron y escribieron algunas lenguas indígenas; publicaron su historia y crónicas locales. En universidades se distinguieron algunos de ellos, como fray Alonso de la Veracruz. A otros se les consideró santos, como fray Juan Bautista, el apóstol de Tierra Caliente. Ocho obispados fueron ocupados por agustinos –tres de los cuales nacieron en México– y hubo un virrey de la orden: Payo Enríquez de Rivera.

Orden religiosa de origen español fundada en el Siglo XVI. Llegaron a la Nueva España en dos viajes: el primero en 1533 y el segundo en 1536. El grupo de avanzada que desembarcó en la Nueva España lo integraron siete misioneros, que se asentaron en las plazas dejadas por miembros de otras órdenes instaladas con anterioridad en los estados de Guerrero y Michoacán; en el norte ocuparon la zona otomí, comprendida entre Hidalgo y Puebla, de donde iniciaron su expansión territorial.

En diversos lugares construyeron templos, conventos y capillas. Muchos de ellos perduran, como los de Chilapa, Tlapa, Ocuituco, Pungarabato (hoy Ciudad Altamirano), San Miguel Totolapan, Coyuca de Catalán, Zirándaro, Atoyac de Álvarez, Yecapixtla, Zacualpan, Tiripetío, Yuririapúndaro, Cuitzeo, Salamanca, Ocuila, Malinalco, Epazoyucan, Ixmiquilpan, Molango, Huauchinango, etc.

Fray Payo Enríquez de Rivera
Fray Payo Enríquez de Rivera

En el Siglo XVII se dividieron en dos provincias que existen en la actualidad: la del Santo Nombre de Jesús y la de San Nicolás Tolentino, ubicadas en los hoy estados de México y Michoacán, respectivamente. Desplegaron su mayor influencia en el Siglo XVII cuando contaban con más de 650 frailes y decenas de recintos religiosos, que disminuyeron por sus problemas internos y los efectos del movimiento de Reforma del Siglo XIX.

Fundaron colegios y hospitales; dominaron y escribieron algunas lenguas indígenas; publicaron su historia y crónicas locales. En universidades se distinguieron algunos de ellos, como fray Alonso de la Veracruz. A otros se les consideró santos, como fray Juan Bautista, el apóstol de Tierra Caliente. Ocho obispados fueron ocupados por agustinos –tres de los cuales nacieron en México– y hubo un virrey de la orden: Payo Enríquez de Rivera.