Guerrero, el Estado verde

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El Estado de Guerrero, se localiza en el centro sur de la República Mexicana, entre los paralelos 16° y 18° de latitud norte y 102° y 96° de longitud oeste. Su ubicación geográfica en el límite de las regiones neotropical y holártica, determina una gran complejidad geomorfológica y climática, además de topográfica, cuya altitud varía desde el nivel del mar hasta más de 3,550 msnm en el Cerro Teotepec. Algunas estimaciones señalan que, junto con Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Guerrero, ocupa los primeros sitios en cuanto a riqueza y diversidad biológica del país; en su territorio se registran diversos tipos de vegetación y ecosistemas de las zonas templadas, tropicales secas y costeras.

El Estado destaca en cuanto a su riqueza de especies de plantas vasculares, hongos, artrópodos y vertebrados. Si bien no se cuenta con estudios completos recientes, se estiman más de 6 mil especies de plantas vasculares y 900 de fauna de vertebrados, además de un alto grado de endemismos. En este aspecto, destaca el bosque tropical caducifolio en la Cuenca del Río Balsas, una de las más importantes corrientes fluviales del país para la generación de recursos hídricos, el cual cuenta con un considerable número de especies endémicas, y el Cañón del Zopilote, incluyendo a la zona del Parque Estatal Omiltemi, reconocido como uno de los siete “Centros mundiales de diversidad y endemismo de flora” existentes en México.

Posee cerca de 522 km de costa y un conjunto importante de lagunas costeras, superficies de manglar y otros ecosistemas subacuáticos, que son sistemas productivos donde se reproduce, cría y alimenta una gran cantidad de especies de pesca comercial, junto con extensiones importantes de playas arenosas que proporcionan un hábitat para la anidación de tortugas marinas, además de contar con un alto valor paisajístico.

Sin embargo, como en otras regiones del país, el desarrollo económico de Guerrero se ha basado sustancialmente en el aprovechamiento de sus recursos naturales, lo que ha propiciado procesos de deterioro ambiental que incluyen la fragmentación de ecosistemas, pérdida de hábitats de flora y fauna; un creciente proceso de deforestación que provoca una importante pérdida anual de 42 mil hectáreas de selvas y bosques en la entidad. Algunas cifras señalan que para 1995, el 61.5 por ciento de la superficie estatal carecía ya de cubierta vegetal natural, sosteniendo en su lugar áreas urbanas, zonas agrícolas y ganaderas, así como extensas áreas en franco proceso de degradación. El 50% de los suelos presenta algún grado de erosión -hídrica y eólica- y 30% se encuentra gravemente deteriorado y con marcados procesos erosivos.

Por otra parte, dada su ubicación geográfica, Guerrero está expuesto a la presencia de eventos naturales, entre los que destacan los de origen hidrometeorológico por sus severos impactos y elevados costos. La variabilidad climática ha existido siempre y tanto los ecosistemas como los seres vivos, incluida la especie humana, se han adaptado a ella. Sin embargo, la frecuencia y los efectos crecientes de estos eventos son coincidentes con la tendencia mundial observada del fenómeno de cambio climático, por lo que se espera que a mediano o largo plazos, los fenómenos hidrometeorológicos experimenten un incremento paulatino en intensidad y frecuencia, y de consecuencias más permanentes.

Asimismo, el aumento de las actividades productivas y asentamientos humanos, uso de tecnología inapropiada, relleno de humedales, introducción de especies exóticas, entre otras, han aumentado el impacto negativo, lo cual se refleja en una menor cobertura vegetal, fragmentación, contaminación de cuerpos de agua y disminución en la cantidad y calidad del agua, cuyas consecuencias a su vez, se revierten negativamente hacia la población, las actividades económicas, los recursos naturales y el medio ambiente, y se traduce en altos costos de reposición.

El cambio climático, junto con la pérdida de la biodiversidad y la degradación de ecosistemas y sus servicios ambientales, son problemas ambientales de seguridad estratégica, por lo que su inclusión dentro de la agenda ambiental es fundamental, ya que la conservación, el uso sustentable de los ecosistemas y los servicios ambientales que proveen, contribuyen a la prevención, adaptación y mitigación de impactos.

Por ello, es necesaria la creación de una estrategia de adaptación basada en la conservación y manejo de ecosistemas, a fin de incrementar su capacidad de resiliencia y reducir la vulnerabilidad de las poblaciones humanas ante factores antropogénicos y fenómenos naturales, entre ellos el cambio climático.

Una de las estrategias son las áreas naturales protegidas (ANP), aquellas superficies del territorio dedicadas a conservar los ecosistemas más relevantes y representativos en una región, proteger la diversidad biológica de su flora y fauna, asegurar el equilibrio y la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos, y mantener diversos servicios ambientales de los cuales depende el ser humano, como alimento, abasto de agua, entre muchos otros beneficios. En la medida que existan ecosistemas en buen estado de conservación, se incrementa o mantiene el flujo de servicios ecológicos y otros beneficios económicos y sociales, incluyendo la reducción de riegos e impactos de eventos como tormentas, sequías y aumento del nivel del mar.

Actualmente, el Estado registra 11 áreas naturales protegidas con diferentes regímenes de protección ya sea a nivel federal o estatal, cuya superficie alcanza las 9,388.73 hectáreas, lo que equivale al 0.15 % de la superficie estatal y cuyos objetivos se han dirigido principalmente hacia la protección de las zonas urbanas, de captación de agua y terrenos forestales (Cuadro 1). En este sentido, el Estado de Guerrero, después del Distrito Federal, es el Estado con menor superficie de áreas naturales protegidas de competencia de la Federación, y hasta 2009, no contaba con áreas naturales protegidas estatales.

Finalmente, la cobertura actual de áreas naturales protegidas en el Estado resulta insuficiente, las áreas decretadas en su mayoría no reflejan la diversidad estatal y, en consecuencia, poco aportan a la conservación de la diversidad y riqueza que aún alberga el Estado y la problemática actual que enfrenta.

Fuente: http://guerrero.gob.mx/