De gemelos, culebras y tesmósforos; mitología en Guerrero

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Todos los pueblos del mundo han tenido un sistema de creencias respecto a los orígenes del cosmos, de la vida, de los pueblos, de las normas y costumbres sociales. Dicho sistema conforma la mitología y los mitos “narran como una situación dio lugar a otra, cómo se pobló un mundo despoblado, cómo se transformó el caos en cosmos, cómo los inmortales devinieron mortales, cómo aparecieron las estaciones en un clima donde no las había, cómo la unidad primordial de la humanidad se escindió en una pluralidad de tribus o de naciones, cómo unos seres andróginos se transformaron en hombres y mujeres, etc.” (Turner, 1977: 150).

De ahí que los mitos sirvan como una explicación y justificación de una forma de ver el mundo, de legitimación de un orden social y político, de explicación de cómo surgieron las normas sociales, morales (por la acción ejemplar de los ancestros o fundadores míticos) y por qué deben ser cumplidas y respetadas.

 Respecto a la mitología existente en Guerrero, sobre todo entre las etnias de la principal región indígena del estado, hemos encontrado un pobre panorama de investigación, ya que sólo encontramos 7 mitos publicados: el de la fundación de Malinaltepec (Carrasco, 1995: 276-281; Vega, 1990); los tres compilados por Lemley (1949: 76-78), “El diluvio”, “Dios de la lluvia y dios del fuego” y “El hombre que intercambió lugares con el zopilote”; el de la culebra voladora en Coatepec Costales, Cerro de los Monos y Tlacotepec (Carrasco, 1945: 91; Sámano y Ramón, 1992: 44; Serrano, 1952: 175-179; Barlow, 1945: 70-71) y uno sobre la pelea de tigres en Zitlala (Gómez, 2007: 17-19) . Como podrá apreciarse, la mayoría de ellos provienen de la etnia me’phaa. Así mismo, teníamos breves descripciones publicadas en Villela y Jiménez (1998: 68-76) sobre el sustrato mitológico para el ritual a los códices de Petlacala y Coachimalco; de

Orozco y Villela (2003: 145, 170) sobre referencias míticas vinculadas a las migraciones nahuas en Coachimalco y sobre el origen del principal santuario en la Montaña, el de Xalpatláhuac. Casi al término de nuestra investigación, hemos recopilado una veintena de mitos2, aunque algunos de ellos son variantes de un cuerpo mítico. Unos fueron localizados en documentos de circulación interna —el de los “México chiquitos”, compilado por Weitlaner (1962:1)— o en tesis que, aunque publicados en el formato correspondiente, son de escasa circulación —una breve secuencia mítica sobre el origen del culto a los San Marquitos entre los amuzgos, de Pablo Castro (1994)—.

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