Versos costeños

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Baltasar A. Velazco García, es un prolífero trovador “chilenero” de la Costa Chica; y de su extensa recopilación y de su propia autoría, entregamos a los visitantes de este portal algunos de los versos que da a conocer en su obra “Antología de Versos Costeños”.

Este compositor pinotepense nos dice: “Los versos representan una tradición muy arraigada entre los habitantes de la Costa Chica de Oaxaca y de Guerrero, y con cuya práctica desfogan gran parte de su agresiva idiosincrasia.

A diferencia de los versos de otras áreas, los de la Costa Chica se caracterizan por sus textos llenos de fanfarronería, de machismo, de picardía, de doble sentido, de amor, de despecho, etc.” A continuación damos a conocer algunos de su compilación:

Soy de puro Costa Chica

donde reinan los quereres;

donde los hombres ¡son hombres!

y las mujeres ¡mujeres!

donde no nacen maricas

y los que nacen, se mueren.

Desde que vivo en el mundo

no he visto “conformidá”;

sólo los palos del monte

viven en plena “amistá”;

cuando cae uno sobre otro

no dicen: hazte pá llá!

Hasta la barranca se oyen

los gritos del calzón verde;

la mujer cuando es celosa

hasta la cola se muerde.

En las ramas de un mastuerso

vino el aire y me torció;

hay días que me tuerzo, tuerzo,

hay días que ya me torcí;

ora para destorcerme,

solo torciéndote a ti.

En lo “jondo” de la mar

lloraba una tortolita;

y le contesto el “gorrión”

no llores, prima hermanita,

que la mancha de un amor

con otro nuevo se quita

Cupido con su guitarra

me tocó un “valse” de amor;

yo no siento la cautela

pero si me da dolor;

que hayas cambiado canela

por cáscara sin olor.

En las medianías del mar

cupido le dijo a venus;

ya viste relampaguear

ahora te faltan los truenos;

de un rayo te escaparas

pero de mi… lo veremos.

Me gusta pescar con flecha

porque la flecha varea;

la mujer cuando es bribona

no se le quieta la idea.

es como vaca mañosa

la que no rompe, saltea.

Ya no te quiero, ya no,

porque eres como la cera:

te derrites con el sol

y te pegas con cualquiera

Florecita de aquel bocote

más blanca por todosantos

nunca me verán tus ojos

derramar por ti algún llanto

¡ya estará jabón de olor

ni que perfumaras tanto!

Me subí en un alto espino

a “cortá” una varazón;

yo pensé que eras muy hombre

porque te vi con calzón;

pero eres un sinvergüenza,

no sabes tu obligación.

Cómo me gusta Francisca

la sobrina de don Diego;

por que cuando la enamoro

me dice que luego, luego;

cuando ella se pone bizca,

yo me estoy poniendo ciego

Para mejorar mi vida

me enamore de la muerte;

y corrí con tanta suerte

que hasta la hice mi querida;

ora me siente más fuerte

porque la tengo parida.

¡y de varón!

Ella se llama, se llama,

y yo me llamo me llamo;

ella por mi se anda se anda,

yo por ella me anda “me ando”.

Para que veas que te “quero”

te voy a hacer un letrero;

este corazón es tuyo

enciérralo en tu potrero;

ponle tranca de caoba

porque esa madera es dura;

que este corazón ya le anda

porque nos arregle un cura.

Voy a buscar una dama

que a diario me este cuadrando;

que tenga el empeine alto

para estárselo palmeando.

Pinotepa de don Luis

¡que bellas son tus mujeres

de tu suelo es la trigueña

que me robó mis quereres.

las pochotas que te adornan

y tu tradición no mueren

Fuente:

Velazco García Baltazar Antonino, “Antología de Versos Costeños”. Edición particular, 2003, Pinotepa, Nal. Oaxaca, México.

www.costachicanuestra.blogspot.com