La identidad está en la danza

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También hay que mencionar las danzas tradicionales guerrerenses, que se interpretan con flautas de carrizo, tambores, chirimía y violín. Sobre todo en la zona de la Alta Montaña y en comunidades de Tixtla. Entre ellas destacan la Danza de los tlacololeros, una de las más antiguas y representativas del estado. En ella se representan los esfuerzos del campesino por mantener a salvo sus cosechas del tigre que amenaza con comérselas. Para ahuyentarlo, los tlacololeros utilizan un lazo con cadena que se conoce como “chirrión”. Su sonido también se considera un llamado a las lluvias para que haya buena cosecha).

La Danza de los diablos, protagonizada por Lucifer, sus esbirros y una grotesca Minga o madre de todos los diablos que interactúa con los espectadores. En esta danza, de origen colonial, los bailarines portan máscaras de madera o cartón con cuernos de venado y largas crines de caballo. Danzan al ritmo de una flauta o armónica, una “charrasca” o quijada de burro y una tigrera, especie de tambor a cuyo cuero se conecta una vara encerada que se frota con la mano para producir un gutural sonido.

La Danza de los gachupines es un baile burlesco en el que los danzantes portan máscaras con bigotes y barbas. Avanzan en parejas mientras agitan sendos pañuelos para caricaturizar los gestos que hacían los conquistadores españoles al intentar espantar a los mosquitos) La Danza de los pescados debe su nombre a la sarta de pescaditos de madera pintados de colores que los danzantes llevan en el hombro derecho. En esta danza se representa, al ritmo de una flauta y un tambor, la cacería de un cocodrilo que ataca a los pescadores usando su cola a manera de látigo.

La Danza de los zopilotes, danza agrícola en la que los bailarines visten de negro con faldones que simulan las alas. Envuelven la cabeza en un trapo rojo y usan máscaras cónicas con un gancho en la punta que simula el pico de un zopilote. De esta manera dan vueltas alrededor de un “animal muerto” que porta un huesquixtle o “bufón”, personaje recurrente en la mayoría de las danzas típicas guerrerenses.

La Danza de los chichimilcos, también conocida como Danza de Ahuileros o Danza del ahorcado, es una representación del suplicio y muerte de Cuauhtémoc. La acompaña una lúgubre música de teponaxtles y chirimías. También está la Danza de los Manueles, baile satírico que representa la inconformidad de los humildes y explotados frente al “gachupín” rico y poderoso.

La Danza de los maromeros, en la que, vestidos con camisas de holanes, calzoncillos cortos y sombreros cónicos con moños y listones de colores, los danzantes hacen equilibrios sobre una cuerda floja con una larga vara entre las manos.

Fuente: https://musicaenmexico.com.mx/