Artesanos de Olinalá

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A pesar de la belleza de su exterior y el embriagante aroma del aceite de lináloe que resguarda, las cajitas de laca del municipio de Olinalá, que cuentan con Denominación de Origen desde 1994, no…

A pesar de la belleza de su exterior y el embriagante aroma del aceite de lináloe que resguarda, las cajitas de laca del municipio de Olinalá, que cuentan con Denominación de Origen desde 1994, no han podido ser exportadas debido a la falta del certificado de la Norma Oficial Mexicana (NOM).

Los artesanos del municipio de Olinalá, ubicado en la región de la Montaña, señalan que este centro artesanal laquero es el más importante del mundo en su tipo.

El Consejo Regulador de Lacas de Olinalá A. C. estima que existen más de 500 talleres en la cabecera municipal y cerca de 380 agremiados que se dedican a la elaboración de está artesanía que tarda un aproximado de tres meses para realizarse.

Bernardo Rosendo Ponce, director del Instituto de Capacitación para el Trabajo y presidente del Consejo Regulador de Lacas de Olinalá AC, dijo que esta artesanía que se elabora del árbol de linalóe, tiene su Denominación de Origen en 1994 después del Tequila y el Mezcal.

No obstante, resaltó que esta no opera como debería de ser a pesar de que hay un potencial enorme, pues señaló que no cuentan con el certificado de la Norma Oficial Mexicana, el cual es una herramienta para los artesanos que les permite manufacturar piezas de calidad para poder competir con cualquier mercado.

Además de que les ayudará, dijo, a tener un precio que se refleje en el mejoramiento del nivel de vida de los artesanos.

“Activar la Denominación de Origen es dar ese sello de calidad para que nuestros productos estén en los mejores escaparates del mundo, pero nos falta una Norma Oficial Mexicana que detalle procedimientos e ingredientes y estamos trabajando desde hace más de 10 años en eso”, expuso.

Dijo que hace falta investigaciones químicas, geológicas, históricas y antropológicas que le den sustento y que puedan establecer criterios donde la elaboración de las lacas tenga un control de calidad y garantizar su autenticidad.

Sin esa Norma Oficial Mexicana, insistió Rosendo Ponce, el Instituto de Capacitación para el Trabajo el cual él dirige, no podrá desarrollar ningún plan ni programas de estudios que permita certificar al artesano y al producto.

“Sin la Norma Oficial Mexicana nosotros no podemos establecer planes ni programas de estudios y no podemos certificar ni artesanos ni artesanías y es fundamental para que podamos exportar y el precio de los productos tengan justicia”, señaló.

Destacó que desde hace 10 años se hacen investigaciones y confió que para el 2017 puedan contar con el presupuesto para hacer estos trámites y procedimientos de investigación y lograr la NOM.

“Tenemos ya varios años haciendo el sustento histórico, antropológico, y he tenido que ir a otras partes del mundo como china, por ejemplo porque la gente piensa que el origen de la técnica es chino o asiático, nada más falso, es de origen prehispánico”, enfatizó.

“Sin embargo, debo de reconocer que tenemos una gran influenza en cuanto al diseño y al decorado, similar a las lacas. Olinalá es un pueblo mestizo y esto se ve reflejado en el estilo”, destacó.

Declaró que sin la Norma Oficial Mexicana no se tiene un producto certificado y no todos los artesanos están trabajando con el control de calidad que se requiere.

“No más de 20 artesanos son los que trabajan en calidad extrema pero vamos a encontrar que de repente va usted al mercado y compra una caja y se le deteriora y no podemos hablar de una Norma Oficial porque no existe y no podemos garantizar calidad”, manifestó.

Asimismo explicó que “más de 20 años ha perdido Olinalá al no exportar. Nunca ha exportado y quien lo hace es con intermediarios y lo que nosotros estamos haciendo es activar precisamente la DO para fortalecer al consejo regulador para que se encargue precisamente de esa tarea”.

A su vez, Constantino Patrón González, presidente del consejo de artesanos de Olinalá A. C. que agrupa a 380 asociados dijo que un 70 por ciento de los pobladores se dedica a la elaboración de está artesanía en sus diferentes etapas: extracción de la piedra, la molienda, lijada, barnizada, el rayado, el punteado y el decorado.

El proceso para elaborar una caja de Olinalá con materiales de la región tiene un proceso tardado de tres meses, pues la madera se cura y se deja secar una semana; posteriormente se resana los defectos que el carpintero le dejó para ponerle el barniz y se deja otros 20 días.

Durante la elaboración de cajas de Olinalá o baúles, presentadores, bules, polveras, o portarretratos, también hay piezas que llevan laminado de 24 quilates de oro y oro blanco, cuyo proceso para colocarlo es de dos días y el decorado es de 15 a 30 días, dependiendo del tamaño de la pieza.

El artesano Constantino Patrón, dijo que es un lujo tener una cajita de Olinalá porque prácticamente es decorativa y no es para uso o para guardar cosas.

Señaló que el mal manejo de la cajita la demerita, “la cajita de Olinalá es el secreto, una cajita de Olinalá es mantenerla cerrada y cada que quieras ve y ábrela, huélela y cierra para que no se vaya su aroma.

“Oler la cajita de Olinalá es una satisfacción grande y el aceite de lináloe cura la migraña, dolor de muela y la picadura de alacrán”, dijo.

Detalló que el árbol de lináloe, del cual se pueden elaborar por cada uno, 10 docenas de lacas, se consigue en el municipio de Copalillo, lugar ideal para la producción de la madera porque el clima es muy caliente y seco.

“La importancia del árbol de lináloe es que hay que tratarlo cuando está en vida, es decir hacerle un calado del lado de donde se mete el sol en el mes de septiembre para que cuando el agua de la lluvia caiga se penetre en él”, apuntó.

Visita relámpago a Taxco Guerrero

Por su parte, Guillermo Guerrero Acevedo, integrante del Instituto de Capacitación para el Trabajo en Olinalá, dijo que el procedimiento para pintar y decorar una caja, es utilizar tres minerales naturales que ellos mismos elaboran.

El primero es un polvo negro que se llama Tolte y que se extrae de la corteza de un árbol de encino; el polvo blanco o dorado que le llama Tecoxcli, una piedra de óxido de hierro que se extrae de la mina y la calcita, que se pulveriza con marro en metate hasta quedar un polvo fino.

También para darle brillo a las cajas de Olinalá se utiliza aceite de chía que es preparado por los propios artesanos. Lo extraen de unas semillitas y antes de molerse se dora en un comal y después se lleva a un molino.

Una vez que la pieza de madera está lista, pintada y con el tiempo suficiente de secado se empieza a dibujar y se utiliza la pluma de Guajolote, pelos de gatos y espina para trazar figuras, rayados y punteados; además de la cola de zorro para limpiar los polvos que se va dejando a la hora de diseñar las piezas de laca.

En tres meses estás tradicionales piezas están lista para salir al mercado en la espera de un comprador que atesore su aroma y su belleza exterior.

Fuente: https://www.20minutos.com.mx/